Con la llegada de febrero, el litoral de la Región de O’Higgins ya está viviendo su momento más intenso del verano. Más turistas, más movimiento y, por lo mismo, mayor despliegue de seguridad por parte de la autoridad marítima para enfrentar los riesgos de un borde costero que no da mucho margen al descuido.
El Capitán de Corbeta Felipe Vergara Ruiz, Capitán de Puerto de Pichilemu, encabeza un operativo que combina patrullajes terrestres motorizados con vigilancia aérea, cubriendo una extensa zona que va desde la desembocadura del río Rapel, por el norte, hasta Bucalemu, en el límite sur de la región.
Pese al aumento evidente de visitantes respecto a los meses anteriores, el balance inicial es positivo. Según Vergara, el comportamiento de los turistas ha mejorado en comparación con el verano pasado.
“Este es mi segundo período estival como Capitán de Puerto de Pichilemu y, a la misma fecha, llevamos menos infracciones que el año anterior”, comenta. Para la autoridad, las campañas informativas previas estarían dando resultado entre quienes llegan a veranear a la provincia de Cardenal Caro.
Eso sí, la costa sigue siendo exigente. El hecho más grave de la temporada ocurrió en Puertecillo, comuna de Litueche, donde un surfista menor de edad falleció tras un accidente en el mar. “Lamentablemente llevamos un fallecido en lo que va de la temporada”, señaló el capitán, subrayando que la emergencia puso a prueba los protocolos de reacción de la institución.
En este tipo de situaciones, el helicóptero de la Armada ha sido clave. La aeronave se mantiene en alerta permanente en el aeródromo de Santo Domingo, especialmente entre las 14:00 y las 20:00 horas, el horario de mayor riesgo en las playas.
En el caso de Puertecillo, el helicóptero permitió una evacuación aeromédica inmediata hasta el Hospital de San Antonio. Aunque el desenlace fue fatal por la gravedad de las lesiones, el recurso aéreo ha permitido rescatar a otras dos personas sin consecuencias durante este verano.
En tierra, la fiscalización también deja números interesantes. Hasta ahora se han cursado 17 infracciones por consumo y venta de alcohol en la vía pública, además de cuatro multas por la Ley “Chao Colillas”, que prohíbe fumar y botar colillas en playas y espacios públicos. La falta más repetida, eso sí, sigue siendo el ingreso de vehículos a la arena, con 20 sanciones en lo que va de la temporada.
Todo este trabajo se coordina junto a la Delegación Presidencial y los municipios de la provincia, con el objetivo de optimizar recursos y responder de manera rápida ante cualquier emergencia, especialmente durante febrero, cuando la población flotante se dispara.
De cara a la tradicional Semana Pichilemina, el equipo local —compuesto por 12 funcionarios— espera el refuerzo del Grupo de Respuesta Inmediata (GRI), especialistas en policía marítima. La idea es mantener el control en las ocho playas habilitadas de la región, entre ellas Rapel, Matanzas, Pichilemu, Punta de Lobos, Cáhuil y Bucalemu.
Finalmente, el Capitán Vergara hizo un llamado claro al autocuidado y a avisar a tiempo ante cualquier situación de riesgo:
“Ante cualquier emergencia, deben llamar al 137. Mientras antes nos avisen, más rápido podemos activar todos los protocolos”.

