¿Recuperar principio de autoridad o reenfocar visión de consumo de los colegios?

¿Recuperar principio de autoridad o reenfocar visión de consumo de los colegios?

Tras una serie de graves episodios de violencia en establecimientos educacionales del país, se abrió un intenso debate sobre las causas del fenómeno y las posibles soluciones: ¿es necesario recuperar el principio de autoridad en los colegios o replantear la relación entre las familias y el sistema educativo?

Durante la última semana, distintos hechos encendieron las alarmas, entre ellos el asesinato de una inspectora en Calama, un incendio en el Liceo José Victorino Lastarria de Providencia, agresiones a estudiantes en Ñuñoa y la detección de alumnos armados en recintos de Curicó y Rancagua.

Debate político y educativo

La discusión se intensificó luego de que el Presidente José Antonio Kast cuestionara al Colegio de Profesores por su reacción frente a estos hechos, calificándola como tardía y preguntando por qué no se adoptaron medidas preventivas con anterioridad.

En respuesta, la secretaria nacional de la Democracia Cristiana, Alejandra Krauss, planteó en El Primer Café que la violencia escolar responde a múltiples factores.

“Existe una complejidad brutal del tema de las violencias. Tiene muchas fuentes y orígenes. Hay presiones del sistema cultural, familiar y educacional que afectan a niños y jóvenes”, sostuvo.

Krauss también criticó la visión del Mandatario, defendiendo el rol docente y apuntando a una transformación en la relación entre familias y colegios:

“Hoy hay una lógica de consumo: ‘yo pago y quiero resultados’. Muchas veces los apoderados son los primeros en resistir medidas disciplinarias”.

Además, enfatizó la necesidad de abordar el problema desde la salud mental y el clima escolar, proponiendo un trabajo conjunto entre docentes, familias y autoridades.

“Recuperar la autoridad”

Por su parte, el diputado de Renovación Nacional, Luis Pardo, sostuvo que el problema radica en la pérdida de herramientas disciplinarias dentro del sistema educativo.

“Se ha burocratizado la labor disciplinaria. Hoy los problemas se enfrentan con protocolos, pero los profesores no tienen capacidad real de acción”, afirmó.

Según el parlamentario, reformas anteriores han debilitado la autoridad de directores y docentes:

“Cuando un profesor enfrenta a un alumno, recibe respuestas como ‘no puedes echarme’ o ‘igual pasaré de curso’. El cambio de fondo pasa por recuperar el principio de autoridad”.

Una crisis estructural

Desde el oficialismo, la diputada Constanza Schönhaut, del Frente Amplio, planteó que la violencia escolar responde a una problemática estructural más profunda.

“Esto no es un hecho aislado, es una crisis del Estado en esta materia. No se puede reducir a responsabilidades individuales”, señaló.

La legisladora también vinculó el fenómeno con la salud mental:

“Hoy enfrentamos altos niveles de depresión en jóvenes y mujeres. Es un problema urgente que debe ser abordado integralmente”.

Respecto a medidas como detectores de metales en colegios, advirtió:

“Son una señal de derrota. No podemos transformar los espacios educativos en entornos de seguridad; deben seguir siendo espacios de formación”.

Un debate abierto

El aumento de la violencia escolar ha instalado una discusión compleja y multifactorial. Mientras algunos sectores plantean la necesidad de reforzar la autoridad dentro de los establecimientos, otros llaman a repensar el sistema educativo, fortalecer la salud mental y reconstruir el vínculo entre familias y escuelas.

Por ahora, el consenso es claro en un punto: el problema es profundo y requiere soluciones integrales y urgentes.